La agenda de César Noval Font no tiene un hueco. De lunes a jueves, este cirujano valenciano de 30 años opera en su clínica privada. Los viernes por la mañana pasa consulta. Y cuando llega el fin de semana, cambia la bata por las botas y el bisturí por el banderín y se convierte en linier de Primera División. Noval se movía cómodamente en cierto anonimato hasta que hace unos días saltó a la fama por llevar a cabo una operación de reasignación de sexo que duró 17 horas. Fue entonces cuando salió a la luz su doble vida de médico y asistente. Pocos días después de su éxito en el quirófano corría por la banda del estadio de Ipurua tratando de saber si los jugadores del Eibar y del Real Madrid caían en fuera de juego.
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