El entrenador del Madrid, Santiago Solari, reclamó insistentemente en la previa del duelo ante el Rayo el “apoyo” y la “unidad” de la afición con el equipo para encarar el duelo ante el penúltimo clasificado de LaLiga. La petición del argentino no fue atendida por un Bernabéu desangelado, un hecho que se ha convertido ya en costumbre esta temporada. Prácticamente 27.000 sillas se quedaron libres en un horario propenso para acudir al estadio y los poco más de 55.000 aficionados madridistas que se congregaron en Chamartín hicieron caso omiso a las palabras de su entrenador.
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