No hay mejor jugador de equipo en el Barça que Rakitic, siempre disponible, dispuesto para los mejores partidos y también para las jornadas de engorro, una perla para los distintos entrenadores que pasan por el Camp Nou. Anoche, jugó con la grandeza que se le supone al capitán del Barcelona. Alrededor del croata jugaron los jóvenes y los veteranos azulgrana con dignidad e intensidad, también con vitalidad, una actitud que es de agradecer en un encuentro sin interés aparente, únicamente abierto durante un cuarto de hora, tiempo para mirar y preguntar por el cuestionado entrenador Víctor Cea.
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