Circunstancias del enredo burocrático de la Conmebol han determinado que la vuelta de la final de la Copa Libertadores que se suponía reservaba a River la condición de local, se sustituya por considerar a Boca como equipo de casa por segunda vez consecutiva. El repetido privilegio supone que el vestuario de Boca será el lujoso vestuario local del Bernabéu y el banquillo que ocuparán los entrenadores xeneizes, Guillermo y Gustavo Barros Schelotto en compañía de Javier Valdecantos, su preparador físico, será la misma hilera de asientos tapizados que calentaron Zidane, Ancelotti o Mourinho.
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/2rtzC5Q
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire