Suena el silbato. El jugador de la UD Las Palmas que había caído al suelo se acerca a Javier Crespo, el árbitro, y le confiesa: “No ha sido falta. Me he caído solo”. Su equipo va perdiendo, pero el jugador no parece tener el resultado en cuenta. Crespo le devuelve una mirada de incredulidad y decreta un bote neutral. El Girona FC, deportivamente, devuelve el balón y continúa el partido. Así es arbitrar en LaLiga Genuine Santander, la competición para deportistas con discapacidad intelectual de LaLiga cuya segunda temporada arrancó el 17 de noviembre en Tarragona con el doble de equipos que en la primera edición.
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