El Buesa Arena sintió un terremoto de varios grados en la escala de Ritcher cuando Sergio Rodríguez falló su último intento de triple a la desesperada. En un partido a cara de perro, con dos equipos desatados en busca de la victoria, los aficionados baskonistas sufrieron y gozaron un espectáculo inédito esta temporada en la cancha vitoriana. Frente a uno de los grandes equipos de la Euroliga, los hombres de Perasovic sacaron por fin su gen competitivo. La moneda cayó de cara (76-73).
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/2E8teZd
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire