Santiago Solari se presentó en la sala de conferencias de Valdebebas este viernes, la víspera de enfrentar al Eibar en Ipurúa, y por primera vez en calidad de entrenador del primer equipo del Real Madrid. El hombre acaba de firmar un contrato que le vincula al club hasta 2021 con un salario neto de cuatro millones por temporada y una cláusula indemnizatoria, en caso de despido, de 3,5 millones de euros. En las últimas dos décadas solo López Caro y Zinedine Zidane ascendieron del Castilla al primer banquillo. El caso de Solari, como indica la estadística, es excepcional. Cuandio le preguntaron cómo valoraba su ascenso, se revolvió y se apresuró a representar su entusiasmo. Como si quisiera despejar la sospecha de que se siente abrumado ante la idea de que el cargo que le encomiendan desempeñar es, más que un premio, el último peldaño de una escalera burocrática que indefectiblemente, tarde o temprano, conduce a la salida del club. “Estoy muy agradecido, y muy ilusionado con esta enorme y hermosa responsabilidad”, respondió el técnico mostrando todos los dientes de su sonrisa.
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