Al igual que la jornada anterior en el mismo escenario ante el Barça, el Rayo fue capaz de remontar un partido tras encajar un gol del Villarreal. Esta vez la reacción vallecana se quedó a medias, no lo perdió todo. Pero no pudo cerrar una victoria que se le resiste en su estadio, que no saborea desde la cuarta jornada en la que venció como visitante al colista Huesca. Tampoco supo ganar un Villarreal despersonalizado, que desde que goleó al Athletic en San Mamés seis estaciones atrás, alterna empates y derrotas que le alejan de las pretensiones nobles y que le hace encontrarse al filo de las posiciones de descenso con una plantilla que no está dando el rendimiento esperado. Javi Calleja se encuentra sostenido en el cargo de entrenador por los Roig, padre e hijo, dueños del club castellonense. En el banquillo rayista, Michel, a pesar angustiosa clasificación, tiene el apoyo de Vallecas. La paciencia tiene sus límites.
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/2QAGXvh
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire