¿Quién inventaría eso de “la gran fiesta del fútbol”? Esto es una final histórica, una ceremonia catártica, un momento de ebullición o lo que se quiera, pero en nada parece una fiesta. Por más que se cante. Aquí la gente ha venido a sufrir y a pelear, porque en la Curva de la 12, donde está la barra, se pelea contra un enemigo invisible, y en el resto del estadio se grita y se sufre. El empate final deja las cosas complicadas para Boca Juniors. “No, qué va, está ganado, allá ganamos seguro”, dice un hincha a la salida, medio rabioso, mientras su mirada dice “sí, sí, está perdido”. Ya veremos.
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