Messi descartó jugar en Milán porque se sabía que sería un partido bronco en lo físico, un duelo intenso y de choque, demasiado peligroso para que se volviera a hacer daño en el radio del brazo derecho que se partió hace un mes. Pero el del Betis, equipo que enarbola la bandera de la posesión y el toque a imagen y semejanza del Barça porque Quique Setién bebe de las fuentes cruyffistas —“Seguramente Johan se sentiría orgulloso de lo que ha visto aunque haya perdido su equipo”, expuso desde el Camp Nou—, era un duelo que invitaba al regreso del 10. “Creo que lo mejor será que descanse…”, opinó con ironía antes del partido el técnico bético.
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/2zG3b7K
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire