El tercer parón de la FIFA para partidos de selecciones acentuó como nunca el rasgo de moscas cojoneras que para muchos aficionados tienen cada vez más estos parones. Y ya está al caer, por cierto, el cuarto (y eterno) frenazo, el navideño. Así las cosas, lo que se ha ido configurando es la perniciosa impresión general de que de septiembre a enero nuestra Liga es puro tránsito hacia unos momentos de la verdad que no habrán de llegar hasta bien entrado el año siguiente. Y lo que cada día está más claro es que, como vaya calando esa impresión de pasaje por meses intrascendentes, en esa misma idea de transito vaya germinando la futura destrucción del futbol.
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