Argentina, siempre un país de exageraciones, esperaba la final del mundo y se despertó con el final del mundo: el superclásico entre Boca y River que debía jugarse este sábado en la Bombonera (17.00 hora local, 21.00 en España) para comenzar a dirimir la Copa Libertadores, anunciado como el partido de todos los tiempos, fue suspendido por el diluvio tropical que comenzó a caer en Buenos Aires desde la madrugada. Si algo le faltaba a una previa que atravesó a la política, la religión y a la sociedad argentina era una llamada de la naturaleza, y se dio: el puntapié inicial fue postergado para este domingo, a las 16.00 hora local (20.00 hora de España; Movistar Liga de Campeones), aunque también está amenazado por pronóstico de tormentas. La vuelta se mantiene en su fecha original, el sábado 24 en el Monumental.
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