Quique Setién tiene muy buen cartel en algunos sectores del Camp Nou desde que un día confesó: “Me habría dejado cortar el dedo meñique por jugar en el Dream Team”. Aunque la afirmación ha sido matizada en diferentes entrevistas, nadie duda de la querencia del técnico cántabro por el fútbol azulgrana que elaboró Cruyff y culminó Guardiola. Aquel juego ha evolucionado y a veces involucionado en el propio Barça, y nunca ha dejado de ser referencia para equipos y entrenadores foráneos como Setién. No es extraño, por tanto, que algunos aficionados barcelonistas reconocieran a ratos en el Betis al Barça que les hubiera gustado ver y a Setién como un candidato idóneo en el futuro para el banquillo del Barça. La gesta verdiblanca no podía tener mejor marco: el Betis rompió a jugar a fútbol la jornada en que el Camp Nou celebraba la reaparición de Messi.
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