Rayo y Athletic empataron en el partido que se aplazó en la tercera jornada (1-1), cuando aún era agosto y el Estadio de Vallecas estaba inmerso en sus polémicas obras. Dos meses después ambos equipos llegaban en precaria situación y ahí seguirán de momento. El punto no saca de pobre a ninguno de los dos pero al menos no echa más sal en la herida. El Rayo lamentará no haber rematado a un rival mortecino que protagonizó una primera parte paupérrima y el Athletic se va con la sensación de haber tirado medio partido a la basura, el medio que no jugó Raúl García. El navarro insufló la sangre suficiente para salvar la cara a su equipo y a su entrenador de críticas más feroces.
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