Kimi Raikkonen llevaba toda la temporada perdiendo posiciones en la salida para cambiar de dinámica el día más importante: el finlandés superó a Lewis Hamilton en el momento de la arrancada en Austin y enfiló la salida de la primera curva del circuito texano en cabeza, la mejor predisposición para lo que ocurrió después. El Hombre de Hielo cuadró una carrera perfecta que le llevó a ganar su primer gran premio en cinco años –desde el de Australia de 2013, cuando competía con Lotus– y la primera desde que en 2014 volvió a enfundarse el mono de Ferrari y exactamente 11 años después de ganar el Mundial con Il Cavallino Rampante, en Brasil 2007. Ironías del destino, Raikkonen volvió a encaramarse al escalón más alto del podio después de saber que la Scuderia no le renovará su contrato, ni siquiera después de que este triunfo sirviera para negarle la gloria a Lewis Hamilton.
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