Es el 18 de junio de 2008 en el pequeño estadio de Salzburgo. Hace una tarde soleada de primavera en el valle del Danubio y el aire huele a flor de castaño y salchichas asadas. Es el descanso del último partido de la fase de grupos de la Eurocopa y España va perdiendo 1-0 ante Grecia. En el interior del vestuario Luis Aragonés se mueve entre la agitación de jugadores y auxiliares dirigiéndose al portero para que deje de sacar en largo porque los centrales griegos ganan siempre en el juego aéreo. El seleccionador le pide al portero que inicie la jugada por abajo, con Sergio Ramos y Capdevila.
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