El clásico mexicano no tiene dueño. Por lo menos no en esta ocasión. El América y el Guadalajara, los clubes con garantía de éxito en las taquillas en su país, empataron 1-1. El personaje en el que se centró el relato del partido fue Raúl Gudiño, el portero de Chivas y aprendiz de Iker Casillas, quien frustró la victoria del rival al atajar un penalti -que él mismo había provocado - en el último minuto en una forma de redención más que oportuna.
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