“Tenemos que revisar el partido. En el inicio del segundo tiempo perdimos muchos balones”, advirtió el sosegado Lucien Favre (Suiza, 1957) tras la tunda histórica que su equipo le endosó al Atlético de Madrid. La frase alberga a un entrenador obseso de la perfección, catalogado en Alemania como un admirador del cruyffismo y de Guardiola. Sin la pompa de Jürgen Klopp (Liverpool), Thomas Tuchel (PSG) o incluso del emergente Julian Naggelsman (Hoffenheim), Favre tiene mucho cartel en el fútbol alemán como adalid del fútbol de ataque y también como potenciador de talentos jóvenes.
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