Felipe Vega-Arango se levantó un lunes de hace dos años a las 5 de la madrugada en su Gijón natal para llegar puntual a su primer día de trabajo. La oficina le quedaba lejos. Muy lejos. Llegó tres días después. Recorrió casi 16.000 kilómetros. Estuvo 24 horas volando, más de 30 de viaje con las paradas en los aeropuertos de Dubái y Brisbane. Su destino era Islas Salomón, antigua colonia británica en Melanesia, al este de Nueva Guinea y al noreste de Australia. “Es, junto con Nueva Zelanda, el recorrido más largo que se puede hacer desde España”, constata este asturiano de 47 años. La federación de fútbol salomonense había pedido ayuda a LaLiga para reflotar su selección, que en 2017 estaba entre las más modestas del mundo.
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