No arranca el Barça en LaLiga ni después de perder el Madrid. A veces parece como si ambos equipos se marcaran mientras toman posiciones el Atlético y hasta el nuevo líder Sevilla. No respondieron los blancos cuando flojeaban los azulgrana y los barcelonistas no paran de empatar en jornadas que invitan a marcar distancias como la de Valencia. Mestalla no es Mendizorroza sino que se presentaba precisamente como el mejor de los escaparates para un acto de afirmación azulgrana después del éxito de Wembley. Los barcelonistas, sin embargo, se quedaron a mitad de camino, muy mejorados en su fútbol, finalmente reconocibles en su idea de juego y al tiempo demasiado tímidos, sin la grandeza, la frescura y el desequilibrio necesarios para sobreponerse a un escenario y a un rival muy exigente a pesar de que llevan una década sin perder en Mestalla y jamás se doblegaron ante un rival entrenado por Marcelino.
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