Un partido muy machote dejó a medias al Athletic y al Madrid. En un duelo con muchas curvas, siempre bravo y noble, uno y otro guerrearon de lo lindo. Siempre compitió el equipo local. Y siempre se esmeró el visitante. Cada cual tuvo sus momentos y cada cual supo sostenerse en sus fases menos lúcidas. En definitiva, un choque de alto voltaje, como tantos clásicos entre Athletic y Real, con nervio y muchas chispas. Un encuentro sin miramientos, solo apto para gente con mucho cuajo. Esta vez, lo tuvo hasta Unai Simón, de 22 años, en su primer curso en la élite, el único cadete en San Mamés. Si acentúa actuaciones como esta, el chico habrá terminado con el nomadismo en la portería sagrada del Athletic.
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