En el Camp Nou, las porterías no son ventanas para Christian Stuani. Cuando era pequeño, en su casa de Canelones (Uruguay), a Stuani le daba por jugar a la pelota contra la pared y así practicaba pegarle de primeras al balón. Hasta que un día se entusiasmó más de la cuenta y destrozó la ventana de la cocina. A partir de entonces, adiós al fútbol en casa. Este domingo, ante el Barcelona, el delantero del Girona no escuchó los consejos de su madre. Y, cuando se encontró el balón en el área azulgrana tras el mano a mano de Ter Stegen ante Portu, no dudó. Zapatazo a la escuadra. Si se trataba de hacer historia frente al Barça en el Camp Nou, el Girona no tiene mejor estandarte que el ariete uruguayo.
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