La respuesta llega en Nueva York rápido, muy rápido, al mismo tiempo que Rafael Nadal se pone a esprintar y mueve las dos piernas a la velocidad de un molinillo, queriendo decir que su rodilla derecha está bien, a punto, al menos hoy. Ahora. Aquejado de unas molestias en el tendón rotuliano durante la ronda anterior, en la que tuvo que ser vendado, el número uno no dejó escapar ningún gesto que pudiera decir lo contrario, luego tranquilidad. Se movió bien Nadal, respondió la articulación a la exigencia de un nuevo partido y el resto fue una faena trabajadísima porque Nikoloz Basilashvili se convirtió en un incordio, solo rendido tras 3h 18m: 6-3, 6-3, 6-7 y 6-4.
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/2CipRiW
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire