Ferrari lo tenía todo de cara para salir todavía más reforzado de Monza y encarar el tramo final del campeonato y la lucha por el título con la mejor inercia. Y todo la algarabía de los ‘tifosi’ que llenaron a rebosar las gradas del Templo de la Velocidad se fue abajo al paso de los coches por la segunda variante de la carrera. El doblete de los bólidos rojos en la primera línea de la parrilla de salida quedó sin efecto cuando Lewis Hamilton se tiró al cuello de Sebastian Vettel por el exterior del primera viraje, a la izquierda, para irse al interior del segundo, a la derecha. En ese punto, el Ferrari y el Mercedes colisionaron muy levemente pero lo suficiente como para que el alemán diera un trompo y tuviera que reincorporarse a la cola del pelotón. La segunda ‘chicane’ del trazado decidió la mitad de la prueba; la primera hizo el resto 45 vueltas más tarde: en otra maniobra marca de la clase, el actual campeón pasó por encima de Kimi Raikkonen, que poco a poco fue cayendo en las fauces de Mercedes.
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