Cuando sonaba el himno de la Liga de las Naciones, desde el ala este de Wembley descolgaron una bandera: Home of football. Especialmente hábiles para vender mística, los ingleses saben potenciar sus marcas, se llame la Premier League o el nuevo hogar de la selección inglesa, inaugurada en 2007. Y en el hogar del fútbol el dueño de la pelota no fue ni Dele Alli ni Lingard, muchos menos el pivote Henderson. El jugador que rescató a España del cachetazo inicial de The Three Lions fue Saúl Níguez. En Rusia, anclado en el banquillo de la Roja; ayer omnipresente en el juego del equipo de Luis Enrique.
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