La fórmula de la Coca-Cola es secreta porque aunque en un laboratorio se pueden desmenuzar los ingredientes, no se da con la tecla en las proporciones del mismo modo que desde la marca norteamericana niegan que cualquiera de las publicaciones sobre su receta sea correcta. No hay una bebida igual como tampoco hay un jugador como Messi, que nació con la fórmula del balón y nadie puede quitársela. Frente al PSV, equipo ordenado e intenso, necesitó desempolvarla una vez más para que el Barça empezara con buen pie en Europa, toda vez que aún cuesta de digerir el desazonador regusto que dejó la última Champions, con la pifia estratosférica en Roma y el triunfo final del Madrid.
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