El Getafe le dio una lección al Sevilla de cómo se compite en Primera. Fuerte en defensa, intenso en cada disputa y con veneno arriba. Un equipo correoso ante un Sevilla perdido y blando, en pleno periodo de construcción, plagado de dudas y con una defensa que dio miedo por su debilidad. El primer tiempo del Getafe fue de sobresaliente. Prácticamente ahí decidió el choque. El Sevilla fue un flan, que se fue derrumbando con el paso de los minutos. Nunca hubo orden ni continuidad en el intento de acortar distancias, pues los de Machín estuvieron por debajo del marcador desde el minuto tres. Solo hubo algo de esperanza en los primeros minutos de la segunda mitad, con la entrada de Vázquez y Ben Yedder. El VAR se encargó de invalidar un gol de este último, en fuera de juego por un suspiro. Perdido después ante tanta interrupción, bloqueado por el buen partido del Getafe, el Sevilla acabó tirando la toalla. Su encuentro, en líneas generales, fue muy flojo, con Machín tomando decisiones erróneas y los fichajes del verano sin dar rendimiento. El Getafe cuajó un choque soberbio, en especial en la primera mitad. Le sobró algo de agresividad, pero nada puede afear su justo triunfo. En el Sevilla, la preocupación es máxima ante la imagen de impotencia ofrecida. Sobre todo con el Pizjuán semivacío en un descuento de nueve minutos y la grada muy enfadada.
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