El viernes comienzan las fiestas de San Miguel Arcángel. La caseta de los vinos de Cariñena, un clásico en las ferias, está a medio montar, como si la noticia del asesinato de Celia Barquín hubiera paralizado cualquier actividad, salvo las más rutinarias. El pueblo cántabro de Puente San Miguel, de 3.000 habitantes, colindante con Torrelavega, está a media asta, como las banderas en la balconada de la casa consistorial. Después de la concentración silenciosa, los dos centenares de asistentes se desperdigaron. Los niños volvieron al CEIP Cantabria, donde estudió la golfista. Allí se le despertó su inquietud por la ingeniería civil.
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