En enero, Rafa Alcántara y su padre Mazinho, que hace las veces de representante, se reunieron con el área deportiva del Barça para pedir una solución al enquistamiento del futbolista, relegado al ostracismo. “Quiero apurar las opciones de ir al Mundial y me gustaría contar con minutos en otro equipo”, vino a decir Rafinha, consciente de que en el Inter le darían la oportunidad. Resulta que a Valverde no le convencía y dio el visto bueno a la operación, sabedor también del overbooking que tenía en la medular. Poco más de seis meses después la situación es otra porque el futbolista se ha ganado el beneficio de la duda.
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/2n50DdF
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire