El último partido de la pretemporada le dio al Atlético para homenajear a Miranda, para que Griezmann fuera aclamado por quedarse y para confirmar que la jugarreta que le hicieron los dirigentes del Racing de Avellanada con Lautaro Martínez vendiéndoselo, cuando lo tenía casi cerrado, al Inter fue una faena. El gol que le dio el triunfo a los italianos fue un remate espectacular, una volea de cuchara en el aire digna de Van Basten. A las puertas de la final de la Supercopa de Europa, a Simeone esta última prueba también le valió para confirmar lo que han descrito los partidos veraniegos: que el equipo con Rodri es otro, más dominador, con más continuidad y fluidez en el juego. También que Gelson Martins es de los jugadores de banda el más activo. Ahí tiene el Cholo un arsenal de futbolistas que debe explotar. Se espera aún más de Lemar y los 70 millones de euros que costó su traspaso. También de Vitolo, que dejó buenos detalles cuando entró en el segundo tiempo, pero necesita dar un golpe definitivo que le acerque a la titularidad.
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