Cuando Carolina Marín chilla, las cosas van bien. No hay mejor indicador de los resultados de la jugadora (Huelva, 25 años) que sus gritos durante los partidos. Cada vez que el marcador suma un punto a su favor, suelta su pasión por la boca y sigue moviéndose, ya sea con un puñetazo al aire o con un par de pequeños saltos a ninguna parte, como si así gestionara mejor la tensión. “Es una característica mía, demuestra lo competitiva que soy”, admite cuando le preguntan al respecto, “a veces es una estrategia para demostrarle a mi rival que voy a por todas”. El grito victorioso de Marín volvió a escucharse tras ganar a He Bingjiao, promesa china de 21 años, en las semifinales (13-21, 21-16 y 21-13) y alcanzar la final del Mundial de Nenkín (China) contra Pusarla Sindhu (9.00, Teledeporte).
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