Bajo la presión de las expectativas desmesuradas, las comparaciones forzosas y la exigencia de un club mastodóntico alejado de las glorias pasadas, un adolescente carioca ha vivido los dos últimos años a la misma velocidad que ahora exhibe sobre el césped con la camiseta del Real Madrid. En Florida, Maryland o Nueva Jersey, Vinicius Junior ha dejado indicios de delantero vertical, profundo y ambicioso. Con una marcha extra de explosividad y un vistoso potencial en términos de imaginación a la hora de aplicar sus regates y recursos técnicos. También mostró síntomas de que tras su atrevimiento hay un jugador con deficiencias propias de quien todavía transita por un periodo de formación.
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