Carolina Marín gritó a más no poder en Nankín, un chillido de autoafirmación, de poderío, de reivindicación, de rabia. Un grito que se hace extensivo a todo el deporte femenino español. Las mujeres han pasado a erigirse en la locomotora del deporte en un país en el que hasta no hace tanto apenas eran tenidas en consideración. Se les llegó a dedicar comentarios tan hirientes como aquel infausto “Sois unas culonas y unas pechugonas”, con el que fustigó un directivo de la Federación de Atletismo a Carmen Valero. Era 1976.
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