Anulado el intento boicoteador del falso escape de gas y mientras los marchadores dan vueltas por el centro de Berlín, Ramón Cid, el director técnico del atletismo español, reflexionaba en voz alta sobre la infalibilidad. Hablaba del atletismo polaco, cuya profundidad, medida comparando las mejores marcas de sus mejores atletas, es inferior a la del español en todas las pruebas, pero con una eficiencia en los campeonatos extraordinaria, y como prueba, Adam Kszczot, el triple campeón de 800m. No daba con la respuesta aunque quizás no habría lanzado al aire una hora después, cuando los tres marchadores españoles ganaron intratables.
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