Ni es alto (1,70 metros), ni corpulento (62 kilos), no entra en los cánones de las grandes figuras y menos de los que se dedican a pruebas tan exigentes y extenuantes como los metros 400 estilos. Joan Lluís Pons, que destaca sobre todo por su nivel técnico y su potencia, tampoco estaba entre los favoritos de la final de los Europeos en Glasgow en la que comparecía con la sexta mejor marca. Pero estudió la estrategia junto a su entrenador, decidió que lo mejor iba a ser arriesgar desde el principio y así lo hizo. Se batió por su propia cuenta, lejos de los dos grandes dominadores de la carrera, el húngaro David Verraszto y el británico Max Lichtfield.
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