Uno, dos, tres... hasta 11 cañonazos con el driver ha pegado Jon Rahm en la primera jornada del Open Británico para situarse con dos bajo par entre los mejores. Lo tenía clarísimo el jugador vasco. A martillazo limpio siempre que se pudiera puesto que la posiblidad de perder la calle no suponía un riesgo de altura. El castigo era marcharse a un rough bajito, quemado y poco peligroso, en ocasiones simplemente un poco de hierba muerta de la que era fácil escapar. La recompensa era en cambio más jugosa: comerle metros al campo y llegar a green con más suavidad. Rahm tenía un plan, una estrategia, y funcionó en el arranque de este Open escocés tremendamente caluroso. Aunque solo atrapó el 47% de las calles, con el driver avanzó una media de 310 yardas (284 metros). Mientras otros aseguraban desde el tee con los hierros, Rahm sacaba el arma más poderosa de su bolsa. Once veces sacó a pasear el driver de 15 opciones que tuvo para ello (los 18 hoyos exceptuando los tres pares tres).
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/2mv8Ebi
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire