Los Lakers han definido la miseria deportiva en la NBA durante el último lustro. La legendaria y rica franquicia de Los Ángeles necesitaba un revulsivo de primerísimo orden después de los últimos coletazos y la retirada de Kobe Bryant y el declive del equipo. Magic Johnson tomó mando en plaza hace un año y medio. Su apuesta, al fin, ha sido la más alta posible. Se lo ha jugado todo a una carta, la que se antoja más decisiva, la de LeBron James. La estrella de los Cavaliers acaba de disputar su novena final de la NBA, la octava consecutiva. A sus 33 años suma cuatro anillos y es el arma más codiciada por aquellos que aspiran a concluir con la hegemonía de un súper equipo como Golden State.
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