Después de pasarse más de un año asegurando que el motor Honda era el foco de todos sus males, McLaren deberá comenzar a mirar hacia otro lado puesto que el rendimiento que demuestra su coche en este 2018, propulsado ya por la tecnología de Renault, sigue estando muy por debajo del que se esperaba. Cuando a finales de la temporada pasada los responsables de la escudería de Woking (Gran Bretaña) rompieron el contrato con Honda y se aliaron con la marca del rombo, ni mucho menos esperaban quedar en evidencia y sin respuesta apenas seis meses después de aquello. El objetivo de aquella maniobra era devolver a la estructura al podio. A las puertas de la séptima parada del calendario que se disputará este domingo (20:10, Movistar Fórmula 1) en el circuito Gilles Villeneuve, en Montreal, el mejor resultado de uno de los dos MCL33 es la quinta plaza que Fernando Alonso logró en Australia, la prueba inaugural. Desde entonces, McLaren ha seguido una trayectoria decreciente que no anticipa un punto de inflexión a corto plazo.
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