Ocurrió en Sevilla, en el Sánchez Pizjuán, y las vísperas fueron de aúpa. Era la jornada 33, penúltima del campeonato de 1979-80 y la Real se presentaba invicta, con 18 victorias y 14 empates. Y líder, con 50 puntos, uno más que el Madrid, al que ganaba el goal average. Un empate en Sevilla le dejaría la Liga a tiro de una previsible victoria final en Atocha ante el Atlético. Sería la primera de su historia.
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