Para entender a Rossi, que acabó en el suelo después de una arrebatadora maniobra de Márquez, hay que volver la mirada a 2015. Ya lo advirtió él mismo: “Me hizo perder el Mundial a propósito”, dijo el domingo, para explicar cómo, según el italiano, Márquez trata a sus rivales sin piedad. “Y a mí no me trata como a todos, sino peor”, remató. El siete veces campeón de MotoGP se siente agraviado y directamente agredido por el español, ese chico que le adelanta con la misma falta de delicadeza que tiene para pilotar su Honda. Ese chaval que llegó a la categoría reina como admirador confeso de Il Dottore. Tanto le admiraba que le copiaba todas las maniobras. Incluso cuando Rossi era la víctima, como aquel día de julio en Laguna Seca. Aquel domingo todos rieron. Pero era 2013 y ha llovido mucho desde entonces. Han llovido cuatro títulos mundiales para Márquez y el décimo de Rossi, ese que creyó que ganaría en 2015, sigue sin caer.
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