dimanche 22 avril 2018

Los viejos y acabados nos saludan

La primera vez que me sentí viejo fue cuando debutó Raúl en el Madrid. Él tenía sólo un año más que yo, había salido titular en Zaragoza y yo a la misma hora pedía monedas en una sesión de tarde para sacar una copa en vaso de plástico. Eso, digo, fue cuando empecé a sentirme viejo: acabado me sentí una semana después, cuando Raúl le marcó un gol por la escuadra al Atlético en el Santiago Bernabéu.

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