Hizo una completa exhibición futbolística, marcó con el brazo izquierdo su vigésimo gol de la temporada y acabó el partido en el suelo, dolorido y con la mosca tras la oreja: “Creo que rompí en uno de las últimas jugadas en un control que se me fue un poco largo”, explicó en la entrevista televisiva antes de enfilar hacia los vestuarios. Tenía razón Iago Aspas, al que en las pruebas médicas realizadas este miércoles se le detectó una rotura fibrilar en su grado más leve en la porción larga del bíceps femoral de su pierna derecha y deberá estar tres semanas de baja. En todo caso su presencia en el próximo Mundial no corre peligro por esta dolencia siempre que no medie recaída y se cumplan los plazos previstos para su puesta a punto.
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