En la Copa de Europa no hay tregua que valga. Más que nadie lo sabe el Real Madrid. Un club que jamás se ha tomado a la ligera el torneo en el que ha cimentado su mística, el que ha sido principal motor emocional de la entidad y en el que está a punto de afrontar su 29ª semifinal. Ni siquiera con el 0-3 de Turín resulta imaginable ver hoy un Madrid de puntillas en Chamartín (20.45, beIN Sports). Incluso aunque no estuviera descarrilado en la Liga, lo previsible sería un equipo dispuesto a seguir amplificando su extraordinaria reverberación futbolística. Un partido de cuartos de final de la Champions frente a otro jerarca europeo como la Juve invita a ello. Con el Madrid de por medio en Europa el eco infinito es inevitable. Y con Cristiano por el camino todo armisticio es en vano. Lleva diez partidos consecutivos goleando en Europa y con su tanto al Atlético ya son ocho las temporadas seguidas en las que como mínimo alcanza los 40 goles, justo los que ya suma.
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