“¡Manu, Manu, Manu!”. El ATT Center de San Antonio fue un clamor. La colonia argentina se hizo notar. Más numerosa de lo habitual. Nadie se quería perder un partido que podía ser el último de Emanuel Ginóbili, aunque está por ver si decide retirarse. Tiene garantizado un año más de contrato. Y a sus 40 años volvió a demostrar que será muy difícil encontrar un jugador con su espíritu, sus condiciones, que transmita tantas emociones y que contagie de tal manera a sus compañeros su carácter ganador. Lo demostró una vez en el final de partido en el que San Antonio se impuso a Golden State (103-90) para forzar un quinto duelo y evitar la barrida, el temido 4-0, la eliminación en casa.
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