En el medio de la locura Cristiano Ronaldo encontró sosiego para marcar un penalti en el minuto 97 y clasificar al Real Madrid para las semifinales. Carvajal no lo quiso ver y se arrodilló en el césped dando la espalda a la portería de la Juve. Keylor Navas se puso a rezar. Sergio Ramos, mientras, había bajado del palco al túnel de vestuarios. Desde allí y sin parar de mover los brazos vio los últimos minutos de partido. Cristiano mantuvo la calma, nadie sabe cómo. Quedaban pocos segundos para que la Juve forzara la prórroga y terminara imitando la remontada de la Roma cuando Benatia derribó a Lucas Vázquez a medio metro de Buffon. El árbitro no lo dudó y señaló el círculo blanco de los once metros. Un círculo pequeño, o del tamaño real para Cristiano, el triple de grande para todos los que desde la grada empezaron a rezar.
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