dimanche 18 mars 2018

Una historia de amor

En marzo de 2008 el Ferencvarós húngaro disputó un partido amistoso con el Sheffield United. En la alineación titular jugó el portero Gyula Grosics, de 82 años. Pelo abundante, blanquísimo y buena forma física, si bien no llegó a ver peligrar su portería porque a los 35 segundos de partido fue sustituido. Las gradas llenas del estadio casi se caen con la ovación que se llevó Grosics, el legendario guardameta de la Hungría de los años 50, una de las mejores selecciones de la historia. En su homenaje, el Ferencvarós retiró para siempre el número 1 de su camiseta. Algo absolutamente prodigioso, porque la carrera de Grosics en el Ferencvarós se limitó a esos 35 segundos de un partido amistoso, cuando era un anciano.

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