El ciclismo es una profesión de riesgo, y para decirlo no hace falta ser, por ejemplo, Mark Cavendish, sprinter con tendencia al choque, acróbata de los aires y poseedor de una bella colección de huesos fracturados a 70 por hora. A Óscar Sevilla, de 41 años, escalador perpetuo, le bastó con salir a entrenar este domingo a las seis de la mañana de su Bogotá para vivirlo. Cuenta su hija Luna que cuando pedaleaba al norte de Bogotá, por la carrera 21 con la 121, cinco malhechores le derribaron, se le echaron encima, le robaron la bicicleta y el teléfono móvil y huyeron en un taxi.
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