El estadio anexo a Heysel convirtió el sueño español en pesadilla. El XV del León tenía en su mano la segunda clasificación para un Mundial 20 años después; bastaba con derrotar a un equipo al que superó 30-0 el año pasado. Los belgas jugaron un partido notable y contaron con todos sus efectivos y España se vio siempre a contracorriente. No ayudó un arbitraje quizás demasiado protagonista que terminó con la categoría de sospecha. El rumano VladIordaschescu tuvo que salir corriendo tras el pitido final ante la indignación española. El rugby no contempla conflictos de intereses cuando designa a un colegiado, pero la plaza directa para Japón es de Rumanía.
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