El rugby se vistió de fútbol y el partido que España jugaba ayer en Bruselas acabó con varios jugadores españoles persiguiendo al árbitro después de perder por 18-10 contra Bélgica. La victoria hubiera clasificado directamente a la selección para el Mundial de Japón 2019, su primera gran cita internacional en 20 años. Y el objeto de la ira fue el colegiado rumano Vlad Iordachescu. Le culpaban de una derrota que manda ahora a España a la repesca, y que de rebote clasificó para el Mundial precisamente a Rumania.
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