En la Edad Media, el espaldarazo era el momento cumbre para el guerrero, pues cuando el monarca posaba la parte plana de la espada sobre su hombro quedaba bautizado como caballero de la Orden. En el Camp Nou y en el planeta fútbol el rey es Messi. Y anoche el 10 lo demostró con dos goles —ambos por debajo de las piernas de Courtois— y una asistencia que fue el espaldarazo para Dembélé, que al fin tuvo su gran noche azulgrana.
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